|
Un
refrán un poco cínico dice: "los amigos van y vienen, los
enemigos se amontonan". Gracias a Dios, hasta ahora me las he
arreglado para mantener a mis enemigos en un número razonable, así
que puedo concentrarme en estas subpáginas en presentaros a aquellas
personas que por un motivo u otro considero cercanas a mí,
gente que me llama por el nombre en lugar de decir "Eh, tú!".
Amigos, familia, gente a la que quiero y con la que disfruto, gente
que me quiere y/o respeta (que no es poca cosa), gente que aconseja
y que se deja aconsejar, gente por la que haría cualquier cosa.
No están todos los que son, pero sí son todos los que están. Un
saludo para...
¿Sabéis? Hace tiempo yo creía que era un
solitario. Siempre he sido increíblemente tímido, aunque
a veces no lo parezca (no tiene nada que ver el aplomo que se pueda
mostrar en un escenario con la vida cotidiana). Me cuesta dar los
pasos necesarios para conocer a nuevas personas y ganar confianza
con ellas, y a veces intento compensar ésto con una especie de
huida hacia adelante: una extroversión inmediata y radical hacia
gente que acabo de conocer. Confianza instantánea, casi una
entrega incondicional. Y eso es un riesgo, confiar en la bondad de
la naturaleza humana es directamente idiota para muchos. He confiado
en tipos que después han resultado ser bastante despreciables. Me
han apuñalado por la espalda más de una vez (incluso algún
amigo mío al que conocía desde hace años), y me he llevado más de un
susto y más de dos. A pesar de ello, he de recomendar vivamente este
método de relación a todos los tímidos que estén leyendo esto:
gracias a él he conocido a gente fabulosa como la que saludo más
arriba...
Y es más barato leer este chorriconsejo que comprar un libro de
autoayuda. :P |