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Ah, la familia...
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Permitidme
que os presente a algunos de los miembros de mi familia más cercana...
Soy consciente de la suerte que he tenido con unos
familiares como éstos: nada invasivos, de carácter interesante y
maravilloso, siempre respetuosos... No querría ser ñoño, pero joder,
cómo les quiero a todos. |
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Mi madre María Pilar, posiblemente la
mejor persona del mundo mundial y del universo conocido... Adora las flores, la poesía, la
música y las "cosas bonitas" en general. Le encanta hacer regalos,
leer, ver vídeos de Poirot, las tazas de té, coleccionar muñecas, querer a la gente y ayudar a los
demás... Tranquila y dulce pero con carácter, firme defensora de los
derechos humanos y de la igualdad de las personas. ¡La leche, vamos!
Tiene una capacidad única para convertir a las personas más
agresivas en mansos corderillos...
Un recuerdo: Mil. Por ejemplo, las salidas que hacíamos los
sábados en Tarragona para tomar frankfurts, pasear por la Rambla Nova y
hablar de lo divino y lo humano...
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Papá... Santiago
Camós, todo un personaje en los mundillos tanto culturales como
solidarios de Tarragona, uno de los fundadores del grupo
Justicia y Paz, relacionado de varias formas con Amnistía,
con la Federación Catalana de de Voluntariado, con el grupo de
Cristians Inquiets... Además, lleva ya bastantes años cantando como
tenor en la Coral Augusta, y liado en asuntos de radio,
periódicos, televisión... Puedo decir bien alto que mi padre es un
hombre honrado, bueno, honesto, amable y justo, una combinación
realmente difícil de encontrar. Cuando estoy por Tarragona le veo
por casa a menudo, a las tantas de la mañana, sentado ante la mesa
del comedor y leyendo los periódicos, clasificando sus películas en
DVD, canturreando en voz baja...
Un recuerdo: la primera vez que me llevó a la ópera, a ver Rigoletto,
en el Fortuny de Reus. Desde entonces hemos ido bastantes veces, al
Liceu (pre y post incendio) o al Fortuny... Salidas que recuerdo con
cariño. |

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Mi
hermana mayor, Paloma, y su marido, José María, en una
foto de hace ya bastantes años. Ambos médicos y con mucho (y buen)
carácter, viven en Tarragona con sus (por ahora) tres hijos...
Paloma me ha enseñado muchas cosas a lo largo de mi vida, entre
ellas el gusto por la lectura, la gracia de la fantasía y que existe
de verdad el amor que dicen en los libros si se tiene la suerte de
encontrarlo...
Un
recuerdo: Maratón de lecturas de libros de fantasía en voz alta.
De repente, decidimos poner voces a los personajes y cantar de
verdad las canciones del libro, en lugar de sólo recitarlas. Y los
vecinos no se quejaron, inaudito... |
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En esta foto
podéis ver a la inimitable Laura Lila junto a los tres hijos de
Paloma y José María... Mariona es la mayor (la de la
derecha): una señorita de nueve años con mucho aplomo y una gran
habilidad con las composiciones musicales... Laura se llama
el terremoto de niña que aplaude en la parte inferior de la foto, y
aparte de bailarina de ballet es una sonrisa ambulante. Y el Pequeño
Buda que sostiene Laura Lila se llama Josep (o Josepot, o
Pepet), y a pesar de su aparente placidez es un pillo de
categoría... ¡Lo debe estar aprendiendo de mí, que al fin y al cabo
soy su padrino!
Un recuerdo: A la presentación de mi proyecto de final de
carrera asistieron Paloma y Josepot como espectadores de lujo... Fue
ver la mirada búdica de mi ahijado antes del fregado y tranquilizarme
para empezar la exposición...
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Y aquí tenemos a mi hermano Santiago, a su mujer Susana
y su hijo Santiaguín. Astrofísico por vocación (estudios
que le llevaron a vivir bastantes años en Madrid), siempre con la
cabeza en las estrellas y galaxias más que en las nubes, devorador de
astroliteratura, astropintura, astromúsica... Mezcla de científico y
artista, algo a lo que sinceramente aspiro. Santi es de las mejores personas que conozco,
tanto en bondad natural como en actitud con los demás. ¡Y se le dan
milagrosamente bien los niños, como prueba cada día con el suyo!
Un
recuerdo: Cualquier salida astronómica-gastronómica con
el Celestron, su potente telescopio, en medio de la nada (hay que
alejarse de los núcleos urbanos iluminados para poder ver
algo). Joder, precioso. Recuerdo dos barbacoas nocturnas en
Molacillos, cuando todo un pueblo se reunió para ver estrellas,
comer chorizos y beber queimada...
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Juan Nicho, el hombre del armario, una de las personas que más
admiro del planeta, en muchos sentidos. Juan es seguramente el más conocido de
todos mis hermanos, de tanto en tanto me topo con gente de Barcelona que le conoce
o ha oído hablar de él... ¡Oídle en la radio, leed sus revistas
Vacío o Suicidio Autónomo, id a su taller literario! Juan
es un gran escritor, sin duda, y un bibliófilo hasta extremos
insospechados... No diré mucho más de él aquí ya que, por lo
que he sabido, en Barcelona le rodea una imagen de misterio y no
quisiera estropeársela...
Un recuerdo:
Hace un tiempo, bajo mi identidad de Lapidario, acudí a Radio
Contrabanda invitado por él para leer alguno de mis cuentos. Junto a
Juan Nicho asaltamos las ondas de radio, y puedo asegurar que
disfruté cada segundo... |

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Mireya (o Miretchja), otra doctora en la familia, hematóloga de
las buenas... Está casada con el muy sabio Pepe Belda
y madre de una joven e inteligentísima vikinga llamada Aitana
y de un recién llegado y sonriente Pau (de los que no tengo fotos a mano,
pero todo se andará). Alegre, activa, sociable, siempre rodeada de
gente, amigas, compañeros, conocidos... No hay muchas como ella en
el mundo, lo que es una pena: todo iría mejor con más Mireyas por
ahí.
Un recuerdo: Muuuuuuuuchos años ha, de hecho dudo que se
acuerde... En casa estamos solos ella y yo. Por la tele dan El
Resplandor, queremos verla. Al primer chorreón de sangre yo me
acojono muchísimo, y ella apaga la tele, coge la guitarra y canta
canciones tipo "Puff era un drac màgic", hasta que vuelvo a
calmarme. Ey, qué queréis, era pequeño. Ojalá hubiera estado
Mirecha por aquí cuando vi "Pesadilla en Elm Street"... |
(Continuará)
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Viva la Gente
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