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Barcelona, 11
de Noviembre de 2000, 23:55 aproximadamente:
- Ei,
Pep, t'agradaria anar a Amsterdam d'aquí a un parell de
setmanes?
-
Vale.
La que ha
hecho la pregunta es Montse Rojas, más conocida
como Bati o Batmontse... Nos conocimos apenas unas
semanas antes. Y el que la ha respondido
soy yo, claro, Pepón. El momento en que tuvo lugar esta
conversación fue más o menos éste:
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Y así
empezó mi -hasta el momento- único viaje a la nunca suficientemente
bien valorada ciudad de Amsterdam. En aquel momento yo aún no
lo sabía, pero me había visto envuelto en una complicada cadena de
gente que iba a ir a ese viaje pero no podía, se iba a apuntar pero
le había salido algo urgente en otro lado, o cosas por el estilo.
Con este panorama de renuncias, creo que Bati no tenía muchas
esperanzas de que realmente me apuntara, pero claro, no conocía aún
una de mis características básicas: "me apunto a un bombardeo".
Era quizás la segunda o tercera vez que veía a Bati en mi vida, pero
me había caído bien desde el principio y parecía de fiar, así que no
veía problema en viajar por ahí con ella. Y siempre había querido
ver Amsterdam, sus canales, sus miles de tranvías y
bicicletas, sus coffee shops... Ejem.
Bien,
basta de preliminares. Adelante con los comentarios sobre el viaje:

Emmmmm...
Bueno, da igual. ¿Quién ha puesto arriba esa foto? Er... Esto...
Bien, podéis ver en la imagen de arriba estoy enseñando a cámara
unas hojas de... Perejil. Gigantesco, vaya. ¿Qué cosas, eh?
Bueno, basta de tonterías, que esto es una guía de viaje seria
(¿sí?). Empecemos con:
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HOLANDA DESDE EL AIRE
Querría
poder decir "Amsterdam desde el aire", pero no quisiera
engañaros. No tengo ni guarra de qué ciudad estaba enfocando
en el momento de hacer la foto, porque bastantes problemas
tenía para controlar mi estómago (veis la curvita que
estaba haciendo el avión, ¿no?). En mi descargo, tened en
cuenta que era mi primer viaje en uno de esos monstruos
voladores...
Al grano: verde. Y más verde. Y azul.
Bonito. De veras... |
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LAS
BICICLETAS NO SON PARA EL VERANO
Sí, esto es Amsterdam. Bicicletas y más bicicletas. Hay
más bicis que peatones, unas cuantas circulando y los otros
miles aparcadas de cualquier manera por todas las calles de la
ciudad. Se dice que es habitual que te roben la bici y
responder robando tú otra cualquiera, en un alegre espíritu de
intercambio. Digo yo que es leyenda. En la foto: Bati
después de causar un cataclismo en un par de hileras de bicis.
(No, es broma, no las tiró ella. Yo tampoco). |
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EL ÁRBOL DE LOS AHORCADOS
Concretamente, de los ositos de peluche
ahorcados, en una imagen que francamente llama la
atención. Supongo que el efecto debe ser hasta tierno cuando
el árbol tiene hojas: debe parecer una especie extraña de
árbol que da ositos en vez de frutas. Pero así pelao, el
pobre, con un aspecto invernal y moribundo y un montón de
peluchines colgando como si un naufragio los hubiera
arrastrado hasta allá, más bien acojona. A todo esto: el árbol
está cerca del Mercado de las Flores (que me aspen si
me acuerdo cómo se llamaba en holandés). Incidentalmente,
preguntar nombres de calles allá es generalmente absurdo:
todos son palabrejas machacagargantas como Achbvertuung
Voorgubwaal o Nichstreistewingstrasse... |
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ANNA FRANK VIVE
Uno de los lugares que vale la pena visitar de Amsterdam
es la casa de Anna Frank. Sí, la del "Diario de Anna
Frank": historia real de la niña judía que se escondió con su
familia en una especie de doble fondo de una casa de la ciudad
durante un par de años de la II Guerra Mundial, hasta que una
denuncia anónima les llevó a los campos de
concentración. La casa se ha conservado más o menos como
entonces, y es posible visitar la especie de museo allí
montado. Testimonios de la época, imágenes, textos,... Un
recuerdo de una parte repulsiva de la historia del siglo
pasado. Impresiona bastante, pero creo de veras que vale la
pena ir. |
(Continuará) |