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Akira es apenas un niño... Pero tiene en su
cerebro suficiente poder mental como para volar el planeta en
pedazos. Fruto de una serie de crueles experimentos con niños -él
era el número 28-, Akira fue congelado después de una primera
manifestación destructora que arrasó hasta los cimientos la ciudad
de Tokyo.
Un joven pandillero, Tetsuo, adquiere
años más tarde poderes similares a los de Akira, aunque en muchísimo
menor grado. El doloroso proceso le vuelve paranoico e inestable.
Perdiendo poco a poco el control físico y mental, Tetsuo se enfrenta
a sus antiguos camaradas Kaneda y Yamagata con
resultados dramáticos... |
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Un grupo de rebeldes opositores al gobierno
japonés trata de averiguar más sobre el asunto de los experimentos
de Akira. Una serie de accidentes y malentendidos lleva a Kaneda a
tomar contacto con ellos, especialmente con la hermosa Kay, a
la que intenta ligarse durante gran parte de la serie con una
relación amor-odio digna de Luz de Luna o de los mejores Leia y Han
Solo. (Sin ir más lejos, es épica y divertidísima la escena del
morreo en el número 28). Las desgracias se suceden, Neo-Tokyo
resulta destruida y el mismísimo fin del mundo podría estar
aproximándose... Akira. Me
acompañó durante mi último año de colegio y el primero de vida
universitaria.
Lecciones evidentes pero demoledoras: el
poder no está en las apariencias, es un niño aparentemente mono y
vagamente autista el que tiene fuerza mental suficiente como para
arrasar toda una ciudad con un solo pensamiento... El niño como
fuente de poder, retornad a la infancia si queréis entrar en el
reino de los cielos! Los compañeros del congelado Akira (Takashi,
Kiyoko, Masaru) no envejecen al pasar los años, sólo se arrugan
y encogen pero siguen siendo niños... ¿Y qué es lo que ven Tetsuo y
Kaneda en su viaje al interior de la mente hacia el final del comic?
A Tetsuo de niño, un patio de juegos (número 37), hay que recuperar
la inocencia para alcanzar la paz...
En el número 16, "Akira desencadenado",
por un motivo (que no voy a revelar) mucho más lógico que el
seudomístico de la película, el poder encerrado en la cabecita de
Akira explota y destruye toda la ciudad. Imágenes impresionantes.
Poder crudo. Destrucción masiva. En esta serie todo se hace a lo
grande, todo es enorme, brutal, gigantesco: en un capítulo llamado "La
lluvia de Akira" llueven... ¡¡Rascacielos!!! Y ni
siquiera la Luna está a salvo de las rabietas de Tetsuo.
Ah, me pongo nostálgico siempre que pienso
en Akira... Seguramente fue una de las primeras películas de anime
que vi (el comic lo leí más tarde), y desde luego me dejó
impresionado. Compré los números sueltos (podría haberlo
intentado por tomos, pero preferí ser ahorrador), con búsuqedas
exhaustivas incluidas en el Mercat de Sant Antoni muchos domingos.
Cuando pienso en Akira me vienen a la cabeza imágenes de Neo-Tokyo:
motos futuristas como la preciosa de Kaneda atravesando a toda
velocidad las calles de la ciudad, impresionantes imágenes
postapocalípticas en las calles repletas de escombros tras la
rabieta de Akira... Je, pienso en Kaneda, el héroe más quillo y
pandillero que he visto en la vida, en la inteligente y decidida
Kay, en Ryu y Nezu, Kai y Yamagata, Tetsuo y Kiyoko, en la Señora
Miyako y en el Coronel... Grandes personajes que viven y
mueren, pelean y sufren mientras intentan sobrevivir en una ciudad
devastada. Ay, fue bonito mientras duró. Confieso que me dio penita
comprar el último número (aunque todo hay que decirlo, la serie se
fue desinflando y alargando durante muchos números, gracias a Dios
en las últimas entregas remonta el vuelo de nuevo). Tengo algún otro
comic de Katsuhiro Otomo, pero todavía no he visto nada
comparable a éste.
Ah, por cierto, si alguno de vosotros
quiere comprarse ahora Akira, que aproveche a pìllarse los tomos en
blanco y negro que se han reeditado hace pocos meses: son económicos
y una buena edición. Claro que el coloreado que le hicieron a la
serie en la edición antigua está bastante bien en algunos números,
pero en fin...
Recordad... ¡¡¡AKIRA VENDRÁ!!!
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